jueves, 8 de abril de 2010

De entre todos el más odiado

Lamento mi ausencia la última vez, no estaba en condiciones de escribir. De todas formas, de momento sólo hay uno que me sigue y es alguien comprensivo, así que tampoco ha sido una gran pérdida. Tampoco es que tuviera mucho interesante de lo que hablar. Pero empecemos por lo de hoy:

He llegado a pensar en política. No me gusta y normalmente todos tienen razón en lo de "tenemos lo que nos merecemos", prácticamente nadie se alza contra el poder establecido, o si lo hacen, se les hace oídos sordos. De todas formas, pensando detenidamente, nadie se siente en el fondo 100% identificado con ningún partido. En realidad puede haber tantos ideales sociopolíticos como personas hay en el mundo, lo que hace el englobar en un puñado de "grupos políticos mayoritarios" una tarea ardua. Peor es cuando nadie del propio partido parece ser fiel a los ideales que el propio partido representa, pero esa es otra historia.

Si yo mandara, a veces pienso qué tipo de gobierno usaría. Dictadura quizás. Lástima que la palabra haya tomado un concepto tan negativo. El problema es cuando se le da tanto poder a alguien con delirios de grandeza y ansias de obtener poder a espuertas. Pero ¿y si se le da ese poder a alguien que no aspira a mucho? Demonios, hay experimentos psicológicos que demuestran que el hombre es basura en ese tipo de concepto. "Si quieres conocer de verdad a una persona, dale poder" dijo Abraham Lincoln. Sabias palabras de un gran hombre. Supongo que tendría que verme en esa situación para poder ver si mantendría mis ideales o caería en el saco de los corruptos ansiosos de poder. Pero hasta que eso ocurra hay tiempo.

Todos queremos ser inmortales, que se nos recuerde de alguna manera, ya sea por hazañas o por lo que sea. Yo mismo aspiro a ser recordado eternamente. Son tantos los que pasamos por esta vida sin dejar una marca importante. Quizás ya esté aspirando a demasiado, pero el hecho de llegar a un puesto como Presidente, ya es suficiente para tener esa muesca en la historia.

Leyendo el título, todos pregun... bueno, tú, el único que me sigue de momento, aunque también va para los que algún día leáis ésto digáis, ¿dónde entra lo de ser odiado? Ahora es cuando empiezo a hablar al respecto.

Como hombre al cargo del país, hay que tomar decisiones. Y así como hay tantas perspectivas como personas, nunca podrás tenerlos contentos a todos.Si algún día ZP me lee, que esté atento a esto: No intentes tener contento a todo el mundo. Nunca lo conseguirás. Haz bien tu trabajo, ostias.

Bien, dejando eso a un lado, explico: La prioridad es intentar que el país prospere, independientemente de lo bien o mal que vea la gente tus actos. Ahí viene bien lo de la dictadura, porque es casi imposible que te echen. El caso es que tomar medidas que se centren en que el país no se vaya a pique y, si es posible, que prospere lo más posible, es el rol principal de alguien al cargo. Lástima que en este país (y en casi cualquier otro), el papel de un partido es hablar mierda del otro. Por eso cada vez estoy más convencido de que preferiría ser dictador a presidente demócrata. Ahorro de papeleos y payasos que no aportan nada. Una oposición decente que aspirara a la presidencia debería demostrar ser mucho más capaz y recordar en todo momento que, aparte de las ideas que pueda aportar, el partido al cargo las toma y las ejecuta, consiguiendo buenos resultados, recordar que ellos dieron la idea. Pero básicamente la cosa de que el que más hasta el cuello de mierda esté pierde.

Lo dicho, seguramente si me alzara con el poder fuera como dictador. Y que me odien por mis medidas todo lo que quieran, pero si todo saliera bien, algún día, viendo un país próspero dirán todos "Pues el cabrón ese sí que levantó el país". Seguramente ya esté yo muerto (o el mundo se haya ido a la mierda), pero en el fondo la marca, además profunda, está dejada, y la inmortalidad buscada y ansiada sería mía.

Podemos retirarnos. Y si hay interés, reclutad lo que haga falta para elevarme a dictador. Si sale bien o mal casi que da igual. Si sale bien, cojonudo. Si sale mal, las expectativas del populacho no están especialmente altas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario