Justo a tiempo, os estaba esperando. Venid.
Vifras es hermoso, ¿no os parece? Los mundos sacados de la imaginación de alguien suelen tener esa virtud. Hay excepciones, así como varios tipos de belleza. La crueldad y el aspecto tétrico de un paraje desolado puede tener cierto encanto aterrador. Quizás un día os enseñe la zona bajo el Pico del Sol cuando la sombra de la montaña baña la zona.
Pero hoy vamos a hablar de algo que me ha permitido pensar gracias a mi actual medio de vida. Y por ello, en consecuencia de un modo de vida estándar.
Debido a mi situación, no puedo evitar pensar que la situación de la sociedad va mal. Y no puedo tampoco evitar pensar que sería un Presidente del Gobierno que duraría más bien poco. Sólo porque me sentí tan inspirado por algunos presidentes que seguramente llevara dos hachas y un juego de espadas japonesas de acero perfectamente afiladas, una 9mm, un ligre de mascota y una licencia para matar a cualquiera que allane mi morada.
Sin embargo, he aprendido a vivir a base de un presupuesto limitado. Y no es tan jodidamente difícil. Claro, cuando pasa el tiempo quieres vivir solo, sin tener compañeros de habitación porculeros o hacer desaparecer esos molestos horarios de comida de las residencias de estudiantes. No es fácil, pero lo que es la alimentación no debería ser problema.
Alguien como un servidor, que puede pasarse horas echando unas pachangas de rol con los colegas o dando vueltas descojonándonos con anécdotas o frases que ocasionan suficiente estallido de carcajadas que haría que cualquier discoteca pareciera un local insonorizado, pido poco a la vida. Un sitio donde caerme muerto, comida (caliente o no) encima de la mesa, colegas con los que pasar el rato y, a ser posible, una mujer a la que llamar esposa y madre de mis hijos. La base no parece costosa y en realidad no lo es.
Si sois como y os importan un huevo los lujos, la alimentación no es un problema. Los supermercados y sus marcas blancas son sin duda los mejores aliados, y el hecho de que esas marcas no gasten fortunas en anuncios no significa que no sean productos de calidad nefasta o de sabor horrible. La calidad es algo que hemos puesto de la mano de las marcas más conocidas y otros lemas como "Calidad = Caro". A mí en cuanto a la comida me da igual la marca (eso sí, sé que si una marca me disgusta no la vuelvo a comprar o si en un establecimiento me clavan un dineral por algo, no vuelvo a comprar allí). La búsqueda de los precios bajos puede hacerte andar un huevo, no te digo que no, pero a la larga compensará muchísimo.
El tema de mobiliario, siendo cosa de pareja, es algo más chungo, pero una mano de pintura a una mesa o silla barata que sólo le falle el color y a tomar por saco. Alguna chorrada que puedes hacer tú mismo te puedes ahorrar un pastón. Algo que, por lo que se vio en un ejemplar de El Jueves, no compartimos Albert Monteys y yo, que parece que compartimos la torpeza en trabajos domésticos).
"¿Pero a que si estuvieras podrido de dinero vivirías a base de lujos?", preguntaréis. No digo que habría cosas que sí me compraría (vi en Madrid hace años una fascinante lámpara de pie con forma de dragón que sostenía cual orbes donde se ponían las bombillas). Ese tipo de cosas así, así como gran cantidad de libros de rol y videojuegos, no lo dudo. ¿Pero tener no se cuántas casas y otros tantos chaléts acumulando mugre, un huevo de coches que no usaré y miles de trajes? Señores, una buena televisión de plasma con Home Cinema para que parezca que la sangre de los enemigos a los que destripas te salpica en la cara, con un sonido envolvente que te hace mirar hacia atrás es lo más parecido a lujo que me pillaría. Sería una sala insonorizada con cartones de huevo de toda la vida cubiertos con posters a cuál más jevi de pelis, juegos o lo que sea. ¿Para qué más?.
"¿Y con todo lo que sobra?", seguís preguntando. Bueno, hay que pagar facturas, y hay que tener un calcetín lleno para cuando lleguen las vacas flacas. Yo que puedo sobrevivir con unos 2-3€ al día en comida (quizás no sana, pero comida al fin y al cabo) considero que a veces surgen cosas como comer fuera con los colegas o algo así, y viene bien tener un presupuesto extra. Pequeños placeres sin aparente importancia para los que presumen de tener mansiones. Sólo envidio a una persona con mansión y es a Hugh Heffner. Y no por la mansión precisamente.
Podéis salir, nos volveremos a ver pronto. Ya habréis adivinado el pequeño patrón de viajes que suelo dar. Salvo por motivos de fuerza mayor, sabréis cuándo estaré aquí. Suerte en vuestro viaje y recordad. No hay nada mejor que decir "Yo no seré millonario, pero tú tienes que hacer perrerías para mantener tu medio de vida. Jódete."
lunes, 29 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario